Las epidemias nuestras de cada día / Germán Andrade
Las epidemias nuestras de cada día
por Germán Andrade
Colectivo Virgilio Caballero
Se ha repetido hasta la saciedad que la Historia “la escriben los vencedores”. Sin embargo, hay aspectos donde los verdaderos vencedores o por lo menos quienes hacen los cambios, o afectan un hecho, no pueden escribir esa historia, ya que no son seres humanos, ni fenómenos naturales perceptibles o que dejen huella de su paso. Ya que su accionar es invisible a nuestros sentidos y nos referimos a los microorganismos.
En este texto nos referiremos a cómo las epidemias ocasionadas por diferentes enfermedades de origen microbiótico, tuvieron un peso importante en la Historia de México. Todo esto con la finalidad de que comprendamos que, si bien, la actual pandemia de coronavirus, es un acontecimiento importante de entender y analizar, ya que provoca cambios en nuestras vidas, especialmente en las medidas sanitarias, relaciones sociales y económicas, no es una pandemia que debe llevar a la desesperanza y desesperación. Al contrario, si revisamos la historia de nuestro país podemos ver que muchas veces fueron el motor de grandes cambios.
Por eso, querido lector, le pedimos nos acompañe en este breve recorrido por la historia de México, a través de las epidemias que lo afectaron.
Una de las pocas epidemias que quedaron registradas, en la época prehispánica, fue la presencia de influenza, que azotó al Valle de México en 1450, obligando a los grandes señores a condonar el pago de tributos y abrir los almacenes de los tlatoanis (señores), para alimentar a la población que sobrevivió a este mal, según descripción de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl: “la temperatura enfrió de tal manera que se presentó un catarro pestilencial, a consecuencia del cual murió mucha gente, en especial de edad avanzada”. No tenemos conocimiento de anteriores sucesos similares, pero este caso nos muestra que las enfermedades siempre han acompañado a los habitantes de estas tierras.
La conquista y colonización de México por las epidemias
Se nos ha dicho que las armas españolas y su capacidad guerrera lograron la conquista de México - Tenochtitlan y con ello el sometimiento de los indígenas a los españoles. No obstante, esta hazaña se logró realizar gracias a un enemigo invisible y primitivo que fue invadiendo al cuerpo de los indígenas de manera silenciosa.
En 1519, arribó la expedición de Hernán Cortés y, poco a poco, fueron preparándose para la conquista de lo que ahora es México, en realidad la cantidad de soldados españoles era muy poca, frente a la gran cantidad de nativos. Sin embargo, el panorama cambiaría a partir de 1520, con la llegada de la viruela a México.
Desde 1518 la viruela de origen europeo se había introducido a la isla La Española a través de los tripulantes de los barcos españoles, pasando de las islas caribeñas a tierras continentales desde 1520, justo en el momento que Hernán Cortés estaba en plena guerra contra el imperio azteca. Esta enfermedad la trajo un esclavo, Francisco de Eguía, que venía con la expedición de Pánfilo Narváez para apresar a Cortés.
En solo diez días, la viruela se propagó por la ciudad de Zempoala, primer lugar a donde llegaron las tropas de Narváez, y posteriormente, avanzó más rápido que los soldados, alcanzando en pocos días a la capital de los aztecas, Mexico - Tenochtitlan.
Mientras Hernán Cortés se dirigía a Veracruz para enfrentar y vencer a Pánfilo Narváez, y así sumar a sus tropas, la viruela avanzaba por tierras del imperio azteca. Cuando el invasor regresó al Valle de México, para proseguir la guerra, le resultó fácil tomar las poblaciones y encontrar "amigos" que le solicitaban ayuda, ya que la viruela hacía estragos en los habitantes.
En los combates que tuvieron lugar entre 1520 y 1521, Cortés se enfrentaba a unos guerreros mexicas, muy diezmados y debilitados por la enfermedad. El caso más relevante fue Cuitláhuac, principal jefe de la resistencia contra los españoles, quien murió por causa de la viruela y muchos de sus hombres tuvieron el mismo fin.
Solamente durante el asedio y toma de la capital de los mexicas, murieron entre 2 y 3.5 millones de personas, y en el caso particular de la ciudad fallecieron 250 mil habitantes aproximadamente, lo que representaba un tercio de la población. En términos generales se considera que, al inicio de la epidemia, 90% de la población indígena infectada murió y en años posteriores esta cifra se fue reduciendo al 30 %.
Es así que no nos resulta extraño saber que más que un triunfo de los españoles, la conquista del imperio azteca fue producto de la viruela.
Cuando el chahuistle le caía al virreinato de la Nueva España.
Posterior a la conquista, las epidemias fueron una constante en el México Colonial, solamente recordemos que el puerto de la Veracruz, desarrollaba actividad, cuando arribaban o partían las flotas españolas, el resto del tiempo mucha de su población se refugiaba en los pueblos y ciudades ubicadas en tierras más altas, ya que era muy común enfermarse de vómito prieto y fiebre amarilla. Pero eso no garantizaba salvarse de epidemias de “záhuatl tepiton” (sarampión), como sucedió en 1531, o del “cocoliztl”, que desde 1545 y durante todo el siglo XVI, mató a 15 millones de personas, especialmente cuando tuvo un rebrote en 1576.
En total, durante los 300 años de existencia de México como colonia, hubo 14 grandes epidemias, entre las que destacó la de tifo de 1736. Y no es de extrañar la existencia de tantas enfermedades. Recordemos como era el ambiente en la ciudad de México: todas las mañanas la gente abría las ventanas para refrescar el aire de los dormitorios y al grito de “aguas”, arrojaban los contenidos de las bacinicas a las calles, a fin de que pasaran los paleros y recogieran los sólidos en una carretilla para concentrarlos en la calle de Argentina esquina con la actual Plaza de la Constitución, entre la Catedral y el Palacio Virreinal. Es fácil imaginar que la ciudad olía a orines y excrementos, mezclados con otros olores.
Sin embargo, no solo las epidemias que atacan al hombre directamente tuvieron efectos en los cambios y hechos de la historia, hubo enfermedades que atacaban a plantas y animales. Por ejemplo, en 1691 el intenso frío, producido por la llamada Pequeña Edad de Hielo, provocó que en México cayeran lluvias intensas que ayudaron a la proliferación de la plaga de chahuistle, la cual atacó las cosechas de trigo en Nueva España. Esto provocó que las personas cambiarán el pan por las tortillas, lo que tuvo como consecuencia el aumento del precio del maíz, afectando principalmente a la población indígena y pobre, que eran sus principales consumidores.
El precio del maíz y las tortillas llegó a ser tan alto, que provocó hambre en amplios sectores de la población de la ciudad de México, lo cual orilló a que, el 9 de junio de 1692, estos fueran ante las autoridades para solicitar su apoyo y no morir de hambre. Sin embargo, la respuesta dada por unos funcionarios virreinales de bajo nivel, fue dispersar a las personas mediante el uso de la violencia, ocasionando la muerte de un niño. Hecho que incitó a la masa de gente a llevar a cabo actos violentos que culminaron con el incendio del Palacio Virreinal, actualmente Palacio Nacional, edificio del Ayuntamiento y el mercado del Parián, que se ubicaba en la actual plancha del Zócalo.
Si bien las autoridades virreinales lograron calmar el motín, castigar a sus principales cabecillas y restablecer la calma mediante la repartición de maíz y trigo de la Alhóndiga Real, por medio de un proceso administrativo que quitaba el control de estas semillas a los religiosos y se lo daba al rey y autoridades virreinales, ya que la iglesia tuvo un papel negativo durante la escasez de alimentos, siendo ellos los principales causantes del motín, ya que obtenían ganancias por el aumento de precio.
Esto tuvo dos consecuencias importantes: Primero, se le quitó poder a la iglesia, mismo que fue tomado por el rey y creó las bases del poder absoluto desarrollado en el siglo XVIII. En segundo lugar, provocó que el rey de España y sus autoridades coloniales pusieran más énfasis en cuidar el abasto de alimentos y su distribución, acción que afectó a los vagos y malentretenidos, principalmente mestizos y españoles que vagabundeaban en los caminos y canales con la finalidad de quitar o comprar muy barato los alimentos que transportaban los habitantes de pueblos cercanos a la Ciudad de México.
Un siglo de pandemias, el México Independiente
Antes y después de que México lograra su independencia, hubo la presencia de muchas epidemias, por ejemplo, en 1813 hubo una epidemia de tifo en Cuautitlán, que se extendió a la capital, provocando la muerte de 3,114 personas en siete meses o en 1833 la epidemia de cólera mató a 324,000 personas en todo el país.
En sí podemos llamar al siglo XIX, como el siglo de las epidemias, ya que a lo largo del mismo: viruela, sarampión, fiebre amarilla, vómito prieto, fueron una constante de las mismas enfermedades de la época colonial. Principalmente durante la primera mitad de la centuria. Dándose un cambio importante durante el segundo lustro, cuando los liberales tomaron el poder y emitiron las Leyes de Reforma, integradas por:
- La Ley Juárez (que suprimió los fueros del clero y del ejército y declaraba a todos los ciudadanos iguales ante la Ley).
- Ley Lerdo, que quitaba tierras y construcciones ociosas a la iglesia y otras corporaciones.
- Ley de Iglesias, que prohibía el cobro de derechos y obvenciones a los religiosos.
Antes de la Reforma la iglesia controlaba hospitales, censos y registro de la población; servicios u obligaciones por las cuales el pueblo les pagaba con dinero. Sin embargo, esto le daba el monopolio a la iglesia de la ayuda a la gente, con lo cual extrañamente obtenía testamentos a su favor; además de tener conocimiento del numero de habitantes y sus bienes, por los que cobraba el diezmo. Mientras que el estado solo tenía conocimiento de las propiedades, y en consecuencia sus ingresos eran menores que los obtenidos por los religiosos.
Con el triunfo de los liberales y de las Leyes de Reforma, el gobierno pudo mejorar sus ingresos, en detrimento de la iglesia, asimismo generar censos reales de la población mediante el registro civil, también permitió quitarle las tierras improductivas, con lo cual se podría paliar el hambre que seguía a toda epidemia, y algo muy importante pero poco estudiado, arrebatar a los religiosos los edificios que no estuvieran directamente ligados con el culto, donde se incluyen hospitales, hospicios y casas de beneficencia. Pasando a ser el problema de la salud de un servicio privado religioso, para quien lo podía pagar, y una caridad limitada y mediocre al resto de la población, a un servicio asistencial otorgado a toda la población por parte del estado.
No es extraño que los hospitales generales y de especialidades tuvieron un amplio desarrollo durante toda la segunda mitad del siglo XIX, justo cuando el estado mexicano tomó mayor hegemonía y preponderancia que la iglesia católica.
La influenza española y otras enfermedades frente a los gobiernos revolucionarios
Con el siglo XX, podríamos pensar que mejoraron las cuestiones de salud en México, sin embargo en los años 1902-1903, se dio una epidemia de peste negra en el puerto de Mazatlán, que provocó la muerte de por lo menos 582 personas, lo que mostraba que el sistema de salud necesitaba mejorar y ser más eficiente. Asimismo en 1910 se inició la gesta de la Revolución Mexicana, que detuvo todo el progreso logrado anteriormente, para centrar la atención en mejorar las condiciones sociales de los mexicanos. Al concluir este conflicto armado, en lugar de paz y tranquilidad, el país tuvo que enfrentarse a una nueva calamidad proveniente de Europa: La influenza española llegó a México en 1918 y continuó hasta 1920, por lo menos 500,000 mexicanos murieron, provocando que el país, destrozado por la revolución, no tuviera desarrolló en la década de los veinte, ya que entre otras cosas, la epidemia fue un factor importante para la crisis mundial de 1921.
Al ser una epidemia más actual, podemos conocer las medidas sanitarias impuestas en ese entonces y que a continuación mencionamos, pidió a nuestros lectores las comparen con las actuales que el gobierno solicita adoptar para combatir el COVID 19:
Medidas adoptadas para combatir la influenza española en 1918:
• Evite cines, teatros y lugares de reunión mal ventilados.
• Estornude o tosa con un pañuelo.
• Prohibición de escupir en el suelo.
• Adoptar saludo higiénico.
• Realizar 20 respiraciones profundas por la nariz.
• Ejercicio 3 horas a la semana para destruir gérmenes.
Posteriormente, los gérmenes, bacterias y virus, nos han seguido acompañando. Por ejemplo en 1940, el paludismo dejó 24,000 muertes por año hasta finales del siglo XX. Que provoco que se llevarán grandes obras de infraestructura para mejorar las zonas costeras del país, especialmente la hoya de Coatzacoalcos y en Tabasco, ya que las enfermedades afectaban la extracción petrolera.
Entre 1948 y 1955, la poliomielitis, afectó a 1,100 personas, especialmente niños y se erradicó al usar vacunas en su contra.
En 2009 tuvimos la presencia de la influenza A/H1N1, virus que no tenemos conocimiento claro de cuántos muertos dejó en México, por la opacidad con que el gobierno de Felipe Calderón manejó su combate. Las medidas más conocidas fueron todos los apoyos y exenciones fiscales otorgados a las grandes empresas, pero ningún apoyo directo a la población.
Como conclusión podemos considerar, que hay una larga historia de epidemias y enfermedades que han afectando a amplios sectores de la población y siempre nos han acompañado; depende de nosotros el lograr que no impacten en nuestra persona y círculo social cercano, mediante el seguimiento de las normas higiénicas implementadas por el sector salud. Consideremos que para nosotros es más importante nuestra protección, mientras que para el estado es lograr que el gran cuerpo social continúe con sus funciones y no se vea paralizado por una epidemia.
También es importante considerar que, cada uno de nosotros, podemos ser una victima más de las enfermedades y convertirnos en un número de las cifras de enfermos o muertos, o ver las oportunidades de adoptar las medidas higiénicas necesarias y convertirnos en los agentes del cambio que ayuden a reconstruir a México.
Que conocimiento tan interesante sobre las pandemias que como mexicanos nos han acompañado desde antes de la llegada de los españoles
ResponderEliminarFelicitaciones por tan esclarecedor artículo Doctor.
Muy completa e interesante recopilación de datos sobre el tema de las pandemias. Efectivamente invita a reflexionar sobre el papel tan importante y determinante que han jugado esos seres minúsculos con los que compartimos, y seguiremos compartiendo, este planeta Tierra. Una vez reconocidos estos antecedentes, nos damos cuenta de que lo más probable es que las epidemias o pandemias se sigan presentando aquí y en el resto del mundo, por lo que cobra particular importancia estar preparados fortaleciendo los sistemas de salud comunitarios y la cultura sanitaria de la población en general.
ResponderEliminarSaludos y felicidades por tu aportación Doctor.