Por qué no soy neoliberal / Chipo

Porque no soy neoliberal

 Por Chipo

Comité San Antonio


A los 6 años de edad mis padres me inscribieron en la primaria con la esperanza de superar el tercer grado. Mis tíos habían logrado estudiar en una normal superior de maestros, la mayoría, si no es que todos, habían sido, eran o serían docentes rurales, ya que en el pueblo era la profesión más respetada y a la que todos aspiraban, aunque para ello, implicaba abandonar su comunidad y raíces. Solo había tres caminos: ser maestro rural, comprar una yunta para arar la tierra, o bien, emigrar a los Estados Unidos en busca del sueño americano.

Afortunadamente amé la escuela lo que permitió que no reprobara ninguna materia, hasta conseguí una beca, también encontré amigos y descubrí mi gusto por el aprendizaje. En ese pequeño pueblo empezaba a llegar la televisión y con ello, los discursos del desarrollo y el progreso que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) pregonaba a los cuatro vientos de la mano de los “chicago boys”, pero yo no entendía nada, había pocas cosas en esa precaria cosmovisión del mundo, mis tareas consistían en ir a la escuela y ayudar en el campo.

Mis padres me dijeron que en cuanto terminará la secundaria tendría que dedicarme a trabajar, porque no había dinero suficiente para enviarme al bachillerato, ya que esto implicaba viajar una hora, pagar pasajes, uniformes, útiles escolares, inscripción, comidas, etc. Por lo tanto, no tuve opción y tuve que aceptar que el universo de las letras y los números se había terminado para mí.

Pero lo logré; entré al bachillerato, mi amor por las letras aún estaba ahí. Conseguí trabajos temporales para tener ingresos. Aprendí sobre metodología de la investigación, informática, álgebra, literatura, cosas que nunca imaginé que existieran.

Luego, al cabo de 3 años y con mucho esfuerzo pude terminar. De pronto todo se nubló, ya no cabía ninguna posibilidad de continuar estudiando, todo parecía imposible, no conocía a nadie en la Ciudad de México, nunca antes había salido de mi pueblo, no tenia la más remota idea de cómo sobrevivir en la gran urbe, pero era muy joven y tenía tanta hambre y sed de aventura que una mañana decidí buscar las posibilidades para entrar a la universidad.

Y después de varios obstáculos y dos intentos, logré ingresar. Obtuve una beca, el comedor era subsidiado y la comida me costaba 2 pesos, era increíble, pero esto apenas empezaba, conseguí un trabajo de medio tiempo vendiendo tarjetas de crédito, vendí flores, fui machetero en la Central de Abastos, cualquier trabajo que me diera tiempo de continuar estudiando era bueno, para mí todo era nuevo: los semáforos, el metro, los horarios, el seguro social, mi Afore, mi RFC, las gente. Se supone que solo vendría a estudiar una licenciatura, pero todo cambió, la ciudad me absorbió, el tiempo... me ganó.

Era otro universo. Leí artículos de Noam Chomsky. Leíamos sobre teoría del conocimiento, sobre pensamiento social contemporáneo, conocí a Marx, a los clásicos y tomé clases con Enrique Dussel. Al principio estuve a punto de huir porque no entendía nada, mi vida anterior y la nueva, eran completamente diferentes.

En mayo de 2016 llevé mi título a mis padres y cuando quise volver, no pude, no era más el mismo que salió de esa comunidad; no pertenecía a ningún lado, por eso decidí escribir esta reflexión, que espero no sea tomada como ejemplo de vida, tampoco pretendo que sea una lección sobre superación personal. Lo hice con la finalidad de mostrar que hay dos cosas que conducen la vida de una persona: las condiciones políticas, sociales y económicas en las que nace y las decisiones que toma.

Y quizás se pregunten ¿qué tiene que ver mi historia con el neoliberalismo? Paralelo a la historia que les cuento, también me toco ser testigo de cómo sexenio tras sexenio los gobiernos neoliberales han ido acabando con los bienes de nuestra nación, cómo han hecho leyes al vapor para que me subcontrate una outsourcing y así evitar darme seguridad social, desde la devaluación hasta las recetas del Fondo Monetario Internacional  y sus intentos por privatizarlo todo: la salud pública, la educación, el agua. Pero eso no lo entiendes hasta que lees y tomas todas las herramientas que adquiriste en tu vida y en la academia, y mientras algunos atribuyen su suerte al azar. En realidad, ha sido por una serie de políticas neoliberales que hicieron que las oportunidades en este país, cada vez sean más escasas.

Y es que, sin una escuela pública, sin un maestro, sin esa beca, sin esa biblioteca pública, no estaría aquí contando un pedazo de mí, ¿cómo podría ser neoliberal?, ¡cómo no voy a luchar para que las futuras generaciones tengan esas oportunidades que otros consiguieron para mí!




Comentarios

  1. Porqué no soy liberal.
    Porqué lo qué encierra la palabra se a perdido.
    Se han impuesto otras formas qué nadamás benefician a ya saben quién.
    Y todo por el dejo,indiferencia,apatía,negligencia de muchos( me incluyo) para dejar qué.pocos se enrriquecen.✌️🤚🙊🙈🙉🤚

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  2. Y fue así como se gano en 2018 y se volverá a ganar en 2021. No podemos dejar aer este gran proyecto de nación.

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