Las enseñanzas de Enrique Domingo Dussel Ambrosini / Jesús Tapia

 Las enseñanzas de Enrique Domingo Dussel Ambrosini  

(Académico, filósofo e historiador de origen argentino y naturalizado mexicano)


Recopilación y síntesis de Jesús Tapia

La voz del ciudadano


Según Dussel la política no es el político, ni las elecciones de los candidatos, tampoco lo es el poder ejecutivo, ni el legislativo, no es la propaganda que se realiza, sino que es algo más profundo. La política es un sagrado oficio cuya finalidad es hacer feliz a la gente y para lograr lo anterior es necesario darles vestido, alimento, techo y todo aquello que implica bienestar de la comunidad; esa es la función que todo político debe tener ante la sociedad, porque esa es la función para la cual fue electo.

La política no es para enriquecerse, para encubrir a corruptos o bien para ser aplaudido o admirado por los demás, la política según Dussel, la formamos todos los que estamos en esta sociedad y los partidos políticos, señala. Tienen la función de entre otras la de ser una escuela de política que forme a la gente y no simplemente de ser una máquina electoral, la cual es su fin último.

El poder viene de la voluntad de vida “dar de comer al hambriento” decía un antiguo mito egipcio; El poder no se toma porque éste radica o reside en el pueblo (también llamada comunidad política del poder). Los corruptos creen que la sede del poder son ellos mismos, o bien que el poder es la dominación ante los obedientes, cuando verdaderamente el poder es responder a lo que la gente necesita, por ejemplo, en el sur de país, los zapatistas han señalado de manera muy precisa y profunda lo que para ellos significa el poder “Los que mandan, mandan obedeciendo”. El poder se delega en un representante y éste debe ser obediente a las necesidades del pueblo, porque ejerce el poder en su nombre.

Dentro del campo político tenemos a las instituciones que se han creado para satisfacer a la comunidad, para organizarla y para transformarla, sin embargo, ninguna institución es eterna y no puede serlo porque ésta se transforma en función del tiempo o bien desaparecen y se crean otras, luego entonces podríamos decir que sin instituciones no hay política, pero si éstas son fetichizadas (por la corrupción) entonces no sirven porque no cumplen su función.

Dussel dice que todos los sistemas políticos son imperfectos y que, por lo tanto, deben ser perfeccionados a través de crítica, y también señala que si no hay crítica dentro de un partido, éste se corrompe, porque los que son aduladores no construyen, sino que son serviles del sistema o del líder, pero ello no construye para avanzar, como tampoco es político en el actuar.

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