De las redes sociales... / Alex Cadena
De las redes sociales y sus influencers mercachifles llenos de hipérboles discursos
Triste es el manejo de las virtuosas capacidades comunicativas para servir a los intereses facciosos en vez de usarlas para los ideales más amplios: abrir panoramas, resquebrajar dogmas, revelar los trucos detrás de las ilusiones, generar consciencia. Perder el piso por parte de estos nuevos personajes, marearse nada más por lograr colocarse sobre el ladrillo virtual de likes, y subestimar la inteligencia de la audiencia es, en verdad, engrandecer la insensatez propia: tonto quien crea que el pueblo es tonto, como bien lo dice el presidente.
Los medios tradicionales son de sobra conocidos por sus maneras nada honestas de informar, más que evidentes para la militancia de Morena y que cada vez lo son más para la población en general. De acuerdo a un estudio de la Universidad de Oxford y del Reuters Institute solo el 48% de la población mexicana aún le otorga credibilidad a los noticieros televisivos y un 26% a la prensa.
Por otro lado, la penetración de los medios digitales, sobre todo las redes sociales, en la población va en aumento y estos aún gozan de cabal salud en cuanto a credibilidad (86%). Sin embargo, esta credibilidad se torna en credulidad en un entorno igualmente confuso y saturado de noticias falsas... El tema es amplio pero me quiero concretar en un punto: los lectores de noticias que escucha la militancia, los youtuberos.
Y aún así no abundaré mayores palabras, es solo una opinión militante y ciudadana desde la humilde perspectiva de quien escribe. La calidad de los contenidos de muchos de estos influencers no es la mejor debido a que, aún a pesar de la honesta adhesión a AMLO y la 4T de algunos de ellos, su participación no está sustentada en saberes profesionales suficientes para generar análisis más afortunados lo cual puede (des)orientar a quienes los ven y escuchan. Al mismo tiempo, es de notar la oportuna adhesión a AMLO y la 4T de otros tantos que sí está sustentada en la experiencia y en los saberes profesionales de los cuales se valen, no obstante, para (des)orientar a sus seguidores en pos de intereses ajenos al de su auditorio.
Creo que no hace falta rascar más en cuanto a las suspicacias que despertaron ciertos influencers "amigos" del movimiento que se entrometieron en la vida interna de un partido, del cual no extrañaría que no sean militantes, o de sus intentos de linchamiento a cierta figura política en la Ciudad de México a partir de un acontecimiento cuestionable pero que no justificaba la exagerada petición de renuncia... Estamos avisados.
Urgen verdaderos medios, alternativos y en general, que los caracterice: la ética, la competencia profesional, y la identificación popular. Sin duda, un enorme reto a la creatividad y al compromiso con el proceso de transformación de nuestro país.

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